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Darkwoods, extreme metal beyond listening

No todo fue concebido para perdurar

Las cifras nunca han marcado nuestro camino, tampoco las máscaras ni las apariencias. Nos mueve la música que nace de la pasión, la que no pretende agradar, aquella que te desgarra y te consume, la que se instala en ti para siempre... música llamada a perdurar, a ser eterna.

Por ello, cada una de nuestras ediciones comienza con una pregunta muy sencilla:
«¿De verdad este trabajo merece ser preservado?»
Si la respuesta es afirmativa, todo lo demás surge de forma natural.

Solo entendemos este oficio de una manera: hecho con el alma, cuidando al máximo cada pequeño detalle de nuestras ediciones, sin pretensiones. Y trabajamos con artistas que entienden su música de la misma manera, que no toda obra necesita llegar a todas partes, sino encontrar el lugar donde realmente pertenece, que una edición no es un simple soporte, sino la prolongación natural de su propia creación. Hace tiempo que dejamos de medir un trabajo por el número de copias que pueda vender, ver a un artista reconocer su propia obra en la edición que sostiene entre sus manos es la mejor de las recompensas, y saber que será un disco de esos que se enseñan con orgullo la mejor confirmación de un trabajo bien hecho.

Nuestro trabajo consiste en hacer justicia a cada obra que pasa por nuestras manos, por eso no creemos en las tiradas largas, sino en el trabajo minucioso artesanal. Cada obra exige su propio lenguaje, y solo entonces comienza realmente nuestro trabajo, dejando que nos indique el camino hasta encontrar el artwork y el formato que mejor la representan. A veces adopta la forma de un digifile sobredimensionado, otras la de una caja de madera serigrafiada, una edición numerada a mano o una pieza de coleccionista concebida para ampliar el universo de la propia obra, pero siempre con un único propósito: no traicionar jamás la obra original...

Darkwoods pertenece a quienes todavía entienden la música como un ritual: sentir el peso de un disco entre las manos, la textura del papel bajo la yema de los dedos, el aroma de la tinta y el cartón, el leve chasquido del reproductor al recibir el CD, el silencio que precede a la primera nota y dejar que la música se despliegue a su propio ritmo, tal y como fue concebida.

Algunos discos simplemente se escuchan. Otros se conservan para siempre.

Darkwoods

Physical art since 2012.